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16.9.04
Crónica de un alcohólico frustrado
Desde que me diagnosticaron una úlcera péptica mi vida se ha vuelto un infierno ambulante. De hecho, técnicamente mi vida siempre fue un infierno ambulante, sólo que el alcohol me ayudaba a evitarlo. De verdad la extraño, tan fiel y tan deliciosa... realmente desearía posar mis labios en su vulva y extraer cada mililitro de aquel fino brebaje de malta y cebada. Acariciar lentamente su contorno con mis dedos y despojarla de su etiqueta, a veces lentamente, a veces rápido, dependiendo qué tan húmeda estuviera. Me gustaba verla desnuda pues así sentía como si viera dentro de ella, así podía observar todo su verdadero contenido sin ataduras, con ese sentimiento que solo comprendíamos nosotros dos. Extraño volverla parte de mí poco a poco, con un vaivén casi rítmico hasta que mi cerebro se rindiera ante su juego de seducción y culminara de pronto con un eructo que me permitía descansar, observándola satisfecho. Acariciarla después de haber terminado y admirar cómo había cambiado, cómo se había vuelto tan transparente, tan ligera. Así, después de dudar un poco y recobrar algo de energías, volver a iniciar el proceso, que iniciaba cuando yo mordía su oreja....
Las fiestas, reuniones, bares y antros se han vuelto de lo más insoportable: mucho calor, mucha gente, muchos borrachos... la verdad los envidio. Envidio cada momento que veo a alguien libre completamente de las ataduras de la razón y la lógica. Hoy me puse a pensar que el alcohol ha estado conmigo en los momentos más importantes de mi vida... simpre tan buena compañera, la cerveza fué mi pareja para la fiesta de graduación de secundaria, de preparatoria, y de facultad... Ha estado allí en mis cumpleaños, cuando dí mi primer beso, en cada segundo de depresión, en cada momento de alegría...
El tequila, el whiskey, el vodka: mis compinches y hermanos. La cerveza: Mi compañera, mi amiga, mi amante...
Desde que me diagnosticaron una úlcera péptica la cerveza me abandonó. También me abandonaron el whiskey, el vodka y el tequila. Me abandonaron inclusive el mezcal y el brandy que tanto me admiraban y respetaban. Hoy me siento totalmente solo. Quizá siempre lo estuve, pero no me había percatado de ello...
15.9.04
Escena 1:
Interior. Vecindad del Chavo. Día
DON RAMÓN está barriendo la basura de la vecindad. DOÑA FLORINDA lo ve desde su casa. Don Ramón sale del cuadro. Doña Florinda sale de su casa para barrer toda la basura y ponerla frente a casa de Don Ramón.
Don Ramón regresa y se percata de la situación, por lo que trata de barrer nuevamente la basura a su lugar. Hay una pequeña batalla de barrer basura entre los dos, la cual culmina con Doña Florinda dándole un escobazo a Don Ramón.
DON RAMÓN
Bueno, pero ¿qué está haciendo?
DOÑA FLORINDA
Pues estoy poniendo la basura frente a su casa porque usted estaba planeando ponerla frente a la mía.
DON RAMÓN
Pero si yo no pensaba ponerla frente a su casa, yo la iba a echar al bote de la Florinda allá afuera.
DOÑA FLORINDA
¿Al bote de la qué?
DON RAMÓN
Perdón, quise decir: Al bote de la basura que está allá afuera.
DOÑA FLORINDA
¡¿Que dijo?!
DON RAMÓN
Perdón, perdón… no quise…
Doña Florinda le da una cachetada a Don Ramón.
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Don Ramón estaba realizando una acción irrelevante y de alguna forma terminó en una situación de lo más incómoda donde fue golpeado y aún así se tuvo que disculpar. Doña Florinda sólo se quería defender de su agresor y terminó siendo ofendida indirectamente. Chespirito es un gran cómico porque sabe encontrar esos momentos de la vida cotidiana, aislarlos, y devolvérnoslos procesados para poder reírnos de esos personajes absurdos que somos nosotros.
14.9.04
Apuntes sobre el destino y el libre albedrío
destino s. m. Hado, fuerza que regula de manera fatal los acontecimientos.
Existen muchas definiciones de destino, pero el "destino" del que me gustaría escribir a continuación concuerda con la definición antes presentada: "fuerza que regula de manera fatal los acontecimientos". ¿Quién o qué es ésta fuerza? ¿Se referirá acaso a nostros, a los que nos rodean o a un ser superior?
Especulando sobre ésta respuesta, los humanos hemos llegado a dos grandes posturas al respecto, las cuales trato de explicar a continuación:
1) Yo creo mi propio destino
La primera postura señala que cada persona tiene un libre albedrío y es forjadora de su propio destino. A partir de ésta postura, y basada en las creencias religiosas propias de cada persona, se pueden desglosar más opiniones respecto al destino.
a) Una de ellas descarta completamente la existencia de un ser superior que tenga alguna influencia sobre el destino, de tal forma que los humanos deben arreglarselas por sí solos para desarrollar su propio futuro: nada está escrito.
b) Otra de las opiniones incluye la creencia en un ser superior, sin embargo éste no influye sobre las decisiones de las personas y la creación de su destino. En pocas palabras, el ser superior actúa como un simple observador de los actos humanos.
c) La tercera opinion radica en la creencia de un ser superior que no influye en las decisiones, sin embargo ya está consciente de cuáles van a ser estas decisiones y el resultado de las mismas. Para ponerlo más claro, en éste tercer punto de vista, el ser superior o Dios, dá a las personas la oportunidad de elegir, sin embargo sabe de antemano qué se va a elegir, pues funge como una especie de vidente o profeta que conoce el futuro. Este tercer punto de vista tiende a ser un tanto conflictivo, pues de tener ya un destino predeterminado ¿qué tanta opción real tenemos para elegir? Por tanto, es posible que este tercer punto también pueda entrar en la siguiente postura respecto al destino:
2) El destino ya está establecido
La segunda gran postura respecto al destino, dicta que el destino se ha decidido previamente y que no se puede cambiar. Esta postura también puede subdividirse en categorías.
a) Una de las categorías describe a los humanos como simples personajes con roles y decisiones predeterminadas por fuerzas superiores que ya han decidido de antemano las acciones humanas y sus consecuencias. En este punto de vista, todo lo que una persona haga forma parte de un gran plan universal que no puede ser modificado por los humanos.
b) La segunda es idéntica al inciso c) previamente descrito: Existe el libre albedrío en los humanos, sin embargo un ser superior ya conoce el resultado de las decisiones que se tomarán. En pocas palabras, la "libertad de elegir" no es más que una ilusión, pues a fin de cuentas todo está previsto.
Si sólo se han resumido muy ligeramente las posiciones respecto al destino de los humanos, entonces ¿cuál es el motivo de éste texto? El motivo es exponer la postura personal al respecto, en pocas palabras, hablar sobre qué opina Buho sobre el futuro y el destino del mundo.
Primero que nada, es importante mencionar que la creencia en un ser superior todopoderoso es un factor imposible de suprimirse dentro de la teoría de Buho, por lo que debe amoldarse perfectamente a ésta. De tal modo que partimos de un Dios, el cual debe conocer y saber todo, y sin embargo, debe ofrecer a las personas la suficiente capacidad de decisión sobre su propia vida.
Mi teoría trata de abarcar ambas posiciones sin que la libre decision humana sea una simple ilusión. Para poder explicarlo más fácil pensemos en un juego de ajedrez. Las reglas son un punto que invariablemente no puede modificarse, de tal manera que se debe de jugar sobre un tablero de cuadros con un número delimitado de espacios, fichas y turnos. De la misma manera existen límites para las personas dentro de su campo de acción, como lo son el tiempo, el espacio y las leyes de la física. Así que es imposible para una persona formarse destinos que rompan alguna de éstas leyes, de la misma manera que un peón no puede avanzar hacia atrás en un juego oficial.
Ahora pasamos al punto de mayor importancia: los movimientos. Para el primer turno, un juego de ajedrez tiene sólo 20 posibles movimientos, pero el segundo turno, dependiendo de la primer ficha movida, tiene un numero superior de movimientos, a tal grado que las posibilidades se van volviendo cada vez más complejas. Así, los movimientos de un juego de ajedrez podría darnos números que algunos catalogarían como infinitos, pero no es así. La cantidad de movimientos y piezas que se pueden realizar en un juego es limitada puesto que las reglas del juego son limitadas, sin embargo el límite de las posibilidades superan la capacidad humana.
Es posible que un ser superior pueda concer todos los movimientos posibles de un juego de ajedrez, y sin embargo no estar seguro cúal de los movimientos se relaizará a continuación. En pocas palabras, Dios puede conocer toda la gama de movimientos que podemos realizar en determinada situación y toda la gama de movimientos que se pueden realizar a partir de ése. De tal forma que es posible predecir una acción determinada, pero sin saber que ésta se realizará con certeza. A pesar de éso, se puede también desarrollar estrategias para predecir más eficientemente las acciones basado en un perfil de personalidad.
Resumiendo, podemos decir que el destino humano es como un gran juego de ajedrez, donde tenemos más posibilidades para actuar, hacer y deshacer de las que en realidad podemos manejar. Dios, nuestro ser superior, observa el juego y conoce todas las posibilidades y todas las formas de actuar que tenemos. Con esta imformación, apuesta a favor o en contra de nosotros con el diablo u otros dioses perdidos en los anales de la historia humana.
7.9.04
Muros de ladrillo rojo y una chirriante puerta de metal con restos descarapelados de pintura negra. Aroma a tierra húmeda y un enorme árbol de moras que descansaba tranquilamente sin saber que algún día sería consumido por una plaga de gusanos. Esta era la entrada a la casa de la abuela. Un camino a cuyos lados había flores varias que despedían un aroma que desgraciadamente no puedo describir, y al final, justo a la derecha de un par de mecedoras infinítamente cómodas, la pesada puerta de madera que guardaba celosamente toda una avalancha de recuerdos.
Un rasgo característico de las casas viejas son los pisos de colores; ya es en una habitación de color naranja, ya es en otra de color verde, más adelante un café... En la sala colgaban dos candiles que iluminaban pobremente el lugar debido al polvo acumulado por los años. Las cortinas que alguna vez fueron blancas se habían teñido de un color amarillo.
El comedor era amplio pues la familia era grande y todos solían reunirse regularmente en casa de la abuela. A mano derecha se encontraba la habitación que había permanecido clausurada por muchos años, y a la izquierda estaba la cocina, donde se preparaban los buñuelos en vísperas navideñas, la pierna de cerdo en navidad, el pescado en semana santa y las tortillas de harina siempre que alguna tía mencionara tener antojo de ellas...
Como muchas de las casas antiguas de la ciudad, la de mi abuela estaba distribuída por un largo pasillo a cuyos lados se encontraban las habitaciones. La primera era la de la abuela, con dos camas enormes y un ropero gigante que olía a madera húmeda y muy vieja. Más adelante estaba la puerta que llebava al patio, donde había gallinas, patos, perros y conejos. Al final del pasillo estaba el cuarto más grande, lleno de fotografías coloreadas y cajas con llaves cuyo contenido seguirá siendo desconocido para mí.
También recuerdo pasillos que nunca recorrí y habitaciones que nunca pude visitar. Puertas grandes y caminos extraños que nadie visitaba. Había en particular un corredor junto a la cocina, cuya puerta siempre permanecía cerrada por un candado lleno de óxido a falta de uso. La pequeña portezuela que se encontraba en la sala, en lo alto de la pared a varios metros de altura también siempre permanecería un icógnito para mí; pero lo que más curiosidad me daba era la habitación del abuelo, cuyas dos puertas permanecían selladas indefinidamente. Como ya había mencionado, ésta se encontraba a mano derecha del comedor. Las puertas eran de madera barnizada y tenían un doble cerrojo de herrería.
Nunca conocí a mi abuelo, y por tanto nunca conocí lo que había detrás de aquellas puertas. Mi prima decía que habían permanecido cerradas por muchos años y que allí era donde mi abuelo tenía sus libros y apuntes. Imaginaba grandes libreros con libros de pastas de piel y hojas amarillas. Imaginaba un escritorio grande con un candelabro y libretas de apuntes con las historias de mi abuelo. Imaginaba fotografías antiguas que revelaran un poco sobre la historia de aquel hombre que me había antecedido y libros invaluables. Imaginaba un perchero con un sombrero gris y una vieja gabardina con olor a naftalina...
La única vez que pude entrar al cuarto del abuelo fué poco después de que vendieron la casa. Finalmente ví las puertas abiertas y me dirigí impacientemente para saciar mi curiosidad, sólo para descubrir que la habitación estaba vacía. Después supe que la mayoría de las cosas habían sido regaladas o tiradas a la basura en el proceso de mudanza...
1.9.04
En este mundo habitan unos mountruos que devoran libros, se los beben a una velocidad impresionante y en cantidades que es casi imposible de creer. Sin embargo, algunos de éstos mounstruos parece que no digieren bien sus alimentos, pues vomitan copiosamente el contenido de sus entrañas; escupen trozos de los libros en cada conversación y momento sin siquiera asimilarlos. Los estudios revelan que algunos lo hacen sin darse cuenta; los demás son simplemente bulímicos...
-Ayer terminé "El anticristo" de Nietzsche.
-¿No lo habías empezado a leer ayer?
-Si, pero esque está bien cortito...
-Ya veo... seguramente es por eso...
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