| |
 |
19.6.05
Okey, esta es una de esas noches. Me paseo por los viejos archivos y comienzo a escarbar en mi computadora. Ahora estoy ya varios años atrás y me invade una terrible nostalgia por el pasado. Fotos, archivos, textos, imágenes... chingado, estoy ya en 1997. Los proyectos que nunca terminé y los pensamientos de la juventud. Las estúpidas divagaciones sobre la forma de cambiar "al sistema", la onda gótico-darketa-vampiresca, los juegos de computadora, los versos malogrados y una prosa casi insultante a la estilística y la narrativa. Melancolía y la tristesa infinita... ni modo, tengo que hacerlo, tengo que abrir la Caja de Pandora...
La advertencia grabada me hace dudar un segundo: "CAJA DE PANDORA. NO ABRIR... NUNCA". Ignoro mis propias palabras (como siempre) y retiro cuidadosamente los metros de cinta canela que resguardan celosamente el contenido albergado en sus entrañas. "No abrir nunca", repite mi cerebro mientras destapo la prueba física de su existencia en mi pasado. Puedo ver cómo escapa la maldad de sus adentros. Los fantasmas revolotean ahora libremente por mi habitación y siento la imperiosa necesidad de tocar ese cassette que me regaló, que se tomó la molestia de grabar única y exclusivamente con el fin de que yo lo escuchara y la recordara mientras lo hacía. "Sorry" dice el lado A. "...i'm not dead" escrito con tu puño y letra en el lado B. Antes de tocar la cinta pruebo mi aparato con otro viejo cassette que tengo que desempolvar previamente (no puedo arriesgarme a perder tan invaluable objeto). Una vez comprobada la capacidad de mi stereo para reproducir aquel viejo y ya tan ajeno sistema, me decido a colocar la preciada cinta en cuestión. Radiohead... ¿cuántas veces no escuchamos juntos Radiohead? Ya en ambiente musical adecuado, continúo mi viaje por el pasado: Una pluma, la pluma del perdón... dibujos suyos, dibujos míos, textos, cartas no enviadas... La música continúa: Pulp, Siouxsie & the Banshees, Nirvana, Garbage... En la caja encuentro un viejo cigarro sin tabaco, de esa vez en el café... Y mi regalo de cumpleaños ¿se acordará? Papeles que nadie más que ella y yo comprenderíamos. Un boleto de camión, la suma del beso que nos dimos y una fecha escrita en su reverso. Al fondo, un papel que me permitía presentar un examen de segunda oportunidad con su teléfono escrito: prueba irrefutable de la poca importancia que le daba a la escuela y la mucha que le daba a ella. Su teléfono sin la clave lada, sin el "8" inicial que tienen ahora todos los números de Monterrey... todavía no existía aquella convención...Dijes, pendientes, collares, el llavero que me trajo cuando fué a Guanajuato.
La música termina y pongo en el deck del stereo un segundo cassette. Este es una copilación de David Bowie. Ya estoy en 2000, es hora de abrir el CD. Correos electrónicos, algunos de corte erótico, fotografías de nosotros dos, algunas de ellas solo fueron creadas para nuestros ojos. Más cartas sin enviar, más recuerdos, más nostalgia, más imágenes irrepetibles y recuerdos empolvados... se termina la música y me decido a abrir la segunda caja.
"CAJA DE PANDORA VERSION 2.0... NO ABRIR NUNCA". Una vez más retiro la cinta canela y me hundo en un mar de recuerdos físicos. Para la ocasión, escojo el CD que me regaló: Different Class. Mi serpiente de peluche, tazas, dulces pudríendose lentamente en su ataud de cartón. Una tarjeta con una imagen de Van Gogh, de ese primer aniversario... Recados, cartas románticas, rosas secas, besos sabor chocolate pintados al final de textos más dulces aún. Nuestra foto, aquella que permaneció observándome desde mi escritorio, la que dejó una marca que aun permanece después de haberla retirado. Recuerdos de su cumpleaños y del mío. Fechas marcadas en el calendario de celebraciones personales, únicas, irrepeibles...
El paseo se torna más largo de lo que esperaba, tengo cientos de recuerdos suyos... no podría pedir más... los regalos sin razón, su aroma esparcido en toda la caja; aún puedo sentir sus brazos rodeandome mientras nos leemos... Una tarjeta con todos sus datos para poderla localizar algún día: estaba seguro que la iba a extrañar. Recuerdos de nosotros en Veracruz, su cálida recepción en la central de camiones: siempre estuvo allí para recibirme...
Abro el segundo CD y me he quedado ya sin música. No hay mejor ocasión para esto que poner algo de The Cure, del concierto al que fuimos y que nunca se me va a poder borrar de la mente. Más fotografías, un archivo enorme de nuestros correos que me recuerdan todo el amor que ya no tengo. Una vez más me invade la nostalgia, la melancolía que tanto se aferra en habitar mi cerebro.
Me puedo ver a mí mismo guardando todas las cosas apresuradamente y sin ningún orden específico... ese no soy yo... ese es mi cuerpo tapando las cosas, encerrándome en una caja con mis recuerdos y sellándola con cordones y cinta canela. Puedo observar a mi cuerpo a través de un pequeño agujero en la caja. Me está diciendo algo: "¿Te gustan los recuerdos, imbecil? ¿te gusta autoflegelarnos? ¡Ya basta!". Mi cuerpo sigue gritando incoherencias mientras baja las escaleras con la caja que contiene mi alma. Me coloca con despecho en el suelo y comienza a cavar un hoyo en el patio de la casa. "Estoy harto de tus sentimentalismos estúpidos, pendejo" Me grita mi cuerpo a través del hoyo en la caja. "¡Ahora te voy a enterrar junto con tus recuerdos jodidos y te vas a pudrir con ellos!" Quiero escaparme, quiero salir de la caja pero no puedo, no puedo separarme de mi pasado. Me aferro a un viejo llavero mientras mi cuerpo me arroja al fondo del hoyo y comienzo a escuchar cómo se va amontonando la tierra sobre mí.
15.6.05
Jacobo y la lámpara maravillosa
-Este texto se retiró permanentemente de la página pues ha sido seleccionado para aparecer en una recopilación de cuentos que se publicará en 2006 por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Nuevo León.-
14.6.05
Cuando me desespero solo me transporto. Estoy de nuevo conectándome con mi yo del pasado que alguna vez abrió su mente para recibir al yo del futuro que es en este momento el yo actual. Lazo casi místico, casi imaginario que nos une a través del espacio y del tiempo.
Yo actual, que me siento al borde de la cama, ojos cerrados, respiración controlada, relajación...
Yo pasado, que se sienta una noche de luna menguante frente al mar. Las olas golpeando paredes rocosas, lamiendo la punta del cometa, sedientas, desesperadas... Sonido de mar, llamado de Poseidón. Inmensa y poderosa masa oceánica que se revela ante mis ojos cerrados. Aroma salado y brisa de arena que se pega en la piel. Ritmos lejanos de djambés y guitarras orbitando una fogata que se contorsiona. Olor a sal-sudor-vagina-mariguana-paz... Arriba, la cobija de estrellas que cubren mi pequeño mundo. Suelo que da la bienvenida y me acoge en su regazo. Almas danzantes de antepasados caídos...
Despierto y no encuentro a mi lado a una hermosa belga ojiverde, sino un cuarto vacío y una alarma de automóvil que rompe mi concentración...
11.6.05
Acuerdate de todo esto porque no se va a repetir. Observa todo, siente todo, recuérdalo, grábalo en tu memoria porque no vamos a poder regresar a este momento. No volveremos a tener esta edad. Ya nunca más estaremos tu y yo en este preciso instante, deseandonos inocentemente. Música en el estéreo y el brillo ambar de tu lámpara reflejada en rostros grasientos pubertandos. Torpes manos que se entrelazan trabajosamente, labios que se agolpan burdamente sin saber cómo sentirse. Las lenguas inexpertas explorándose, avalanzándose en una mezcla de pudor, deseo e incertidumbre.
Que no se te olvide este momento porque no volverá a suceder. Los frenos de tu boca chocando con mis dientes al sonoro compás de las respiraciones agitadas de juventud. Una noche cálida de verano sentados uno junto al otro. Dedos indecisos que recorren tu cuerpo ingenuamente por encima de la ropa. Corazones palpitando incontrolablemente; jadeos preparatorianos, gemidos novicios mientras nos vamos descubriendo lentamente bajo la excusa de la noche.
No te olvides nunca de mis manos primerizas tratando de imaginar la textura de tus senos. Un pezón hinchado casi invisible por las ropas que lo asfixian. Un "te quiero" nervioso, expentante del "yo también" de tus labios. Preguntas inseguras que reflejan nuestra falta de conocimiento en el área "¿Te gusta esto?", "¿Qué se siente?", "¿Quieres tocarme más?", "¿Sientes lo mismo que yo?"...
Porfavor recuerdanos temblando llenos de miedo, pudor y una excitacion novata, casi incomprensible. Temor de que descubrieses la tensión entre mis piernas, el palpitante miembro que apenas distinguía lo que pasaba a su alrededor. Tu mano trémula recorriendo mi cintura y buscando lo desconocido... estrujando, apretando toscamente la bragueta de mi pantalón. Nuestros pensamientos dirigidos por primera vez hacia nosotros dos, hacia primeras intimidades ingenuamente románticas.
Aún tengo en mi memoria aquellas noches de reconocimiento, mis dedos aprendices delineando el contorno ondulado de tu ropa interior. Bajando expectante hacia el calor de tu entrepierna. Genitales que se vuelven líquidos por un roce imperceptible. Miradas que se penetran y se entrelazan hasta el infinito. Nosotros pretendiendo tener completo control de la situación, de ocultar nuestro nervisismo.
Grábate todos y cada uno de los segundos que pasamos, porque no se van a repetir jamás. Porque después ya no habrá expectativas ni existirá lo desconocido. Porque nunca volveremos a ignorar lo que hay más allá de nuestros cuerpos...
9.6.05
Te soñé que me hablabas por teléfono, que me invitabas a tu casa y me sugerías beber aquella botella de vino con la que nunca brindamos.
Te soñé yo ignorando que el verdadero motivo de tu repentina invitación era la ausencia de tu novio, quien regresó a su pueblo natal por tiempo indefinido.
Te soñé hurgando en tus gavetas en busca de ese condón que nos estuvo esperando.
Te soñé sugiriéndome, promiscua y altaneramente tu cuerpo.
Te soñé no resistiéndome a tu piel y lamiendo tu brazo momentos antes de acomodarme en el espacio que me habías hecho entre tus piernas.
Y desperté.
|
 |
|
|
|