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11.12.06
Una historia que nunca pasó
Salió en todos los periódicos a lo largo y ancho de la Tierra. Los noticieros seguían la noticia día y noche. Y la verdad, las cosas no eran para menos: todo había sucedido a plena luz del día frente a miles de impactados transeúntes de la ciudad de Houston, Texas. Para variar, el evento había sucedido en el gabacho. Pero la verdad, en ese momento todo dejó de importar: nacionalidad, sexo, religión... bueno, dejó de importar y a la vez todo se volvió un debate enorme: las relaciones internacionales, la política, la ciencia, las creencias personales...
Pero bueno ¿qué fué lo que pasó? La cosa era bastante complicada. Resulta que un buen día, que sería recordado por siempre; un 5 de Abril de 1975, a las 12 en punto apareció como de la nada una persona que murió al instante pues apareció justo dentro de un poste de luz. La escena, según contaron los miles de testigos, había sido bastante impactante: el hombre apareció después de un breve destello, y parte de su cuerpo brotaba sanguinolento a través del poste. Se alcanzó a retorcer de dolor por unos segundos y después dejó de moverse.
El evento desató una serie interminable de teorías y debates alrededor del globo. Que si era un extraterrestre, que si era un experimento biológico, que si era un arma secreta, que si era una conspiración para distraer la atención de la guerra que estaba por desatarse... en fin, los medios publicaban casi cualquier cosa. Pero lo más impresionante estaba por suceder.
No fue sino hasta el 1 de Julio del mismo año cuando apareció una nueva persona en medio de la ciudad. Rápidamente se volvió toda una celebridad y todo mundo quería escuchar lo que el extraño tenía que decir. Se llamó a una rueda de prensa y el visitante, que se hacía llamar Ethan Jensen, comunicó al mundo entero que el evento sucedido en abril había sido el primer intento de la raza humana para transportarse a través del tiempo. Explicó que el primer viajero, John Titor, había sido trasladado hasta nuestra época, pero que debido a grave error de cálculos (y falta de experiencia en el tema), había aparecido justo dentro del poste de luz, y que había muerto al instante. Relató con lujo de detalles el luto que se declaró en todo el mundo por la desafortunada muerte del señor Titor.
Inmediatamente, Ethan Jensen se convirtió en el centro de atención de la Tierra. Todos querían saber cómo era el mundo en el año 2118, y Jensen contaba fascinantes historias del futuro de la raza humana. Desde ese momento, el rumbo de la especie entera cambiaría para siempre...
Para nuestra poca fortuna, ahora nadie recuerda nada de esto porque meses despúes, Jensen fue asignado a otra misión, la cual consistía en retroceder en el tiempo y corregir las coordenadas del primer viaje de Titor para evitar su catastrófica y escandalosa muerte... 
28.11.06
Cien pesos era lo que había pagado por las tres horas en la habitación. Naturalmente, el lugar era un asco: manchas mal lavadas de semen y sangre en las paredes que alguna vez fueron blancas; vellos púbicos diseminados aleatoriamente entre la alfombra, decorada con restos de chicle duro y diversas otras sustancias cuyo origen sería imposible precisar; la cama rechinona, incómoda y cubierta con una horrenda colcha bordada en un tipo de material que dejó de usarse en 1967 (y con diseños y colores de la época, desde luego). Una vez retirada la colcha, se podían admirar un par de almohadas ñejo-amarillentas por el sudor seco de centenares de personas, posadas sobre un cubrecama cuyo absurdo intento por aparentar ser blanco resultaba cómico (o sumamente lastimero, dependiendo del estado de ánimo en que se estuviera). El baño hacía gala de una taza sin tapa y de una regadera oxidada que arrojaba copiosamente un chorro ruidoso y maleducado directamente al piso de pequeños mosaicos color aqua. Junto al lavabo deslustrado (color aqua, desde luego) se posaba orgulloso, un jabón que evidentemente ya había sido usado por otras personas.
En pocas palabras, el lugar era un insulto para cualquier persona que amara, respetara, o tuviera tan solo un poco de conciencia sobre la higiene. Por si esto fuera poco, la iluminación era pobre, la temperatura insoportable y la descarada acústica permitía escuchar las actividades de las otras parejas en las habitaciones contiguas.
Pero… ¿Por qué ir a ese lugar? Porque a ella le gustaba esto. Si, a la tierna y delicada estudiante de diseño gráfico. A ella que provenía de una buena familia y a la que nunca le había faltado nada. Ella la católica. La bien portada. El orgullo de mamá. La princesita de papá. Ella. Ella a la que le encantaba que la trataran como a una puta.
Y no es porque quisiera ser una puta o que cobrara por coger. Mucho menos por que le gustara andarse metiendo con un muchacho tras otro. Pero cuando estaba con su novio, le gustaba sentirse como toda una cualquiera. Y por eso le pedía que la llevara a esos moteluchos de tercera. Allí donde huele a desinhibición y a malicia. Allí donde tienen espejos en el techo. Porque le encantaba ver en el espejo como la penetraban. Se observaba a sí misma a través del hombro de su novio. Podía ver sus brazos rodeándolo y arañándole la espalda. Le excitaba verlo a el entre sus piernas, moviendo torpemente la cadera mientras entraba y salía de su cuerpo. Se sentía mujer, sucia, poderosa… Y así podía imaginarse como una puta que tenía que follar con decenas de hombres para mantener a su hijo bastardo. O que era una actriz porno penetrada frente a las cámaras para un grupo de pervertidos. Podía imaginarse siendo una seductora mujer que manipulaba a un importante político a través de sexo y una red interminable de mentiras. O que era una delicada señorita brutalmente violada por un salvaje e insensible ratero. Era ella la adúltera esposa que engañaba sistemáticamente a su marido con el entrenador del gimnasio. Ella la zorra, la víctima, la seductora, la imparable, la felina, la mentirosa, la soñadora, la absurda, la patética… 
29.10.06
Hasta que la muerte nos separó
Tan solo habían transcurrido un par de horas desde que nos presentaron, pero era como si ya la conociera de hace mucho tiempo... Como si hubiésemos estado juntos en otra vida y ahora, en este momento, nos reencontráramos...
Claro, este es un recurso utilizadísimo; una historia cliché. El romance que trasciende más allá de una vida o varias... Pero ¿que pasa cuando no sucede así? ¿Si nos juramos reencontrarnos en la siguiente vida... pero a ella le tocó nacer en otro país... remoto... oculto... inalcanzable? ¿Cómo manejar ese sentimiento de vacío? ¿Cómo soportar la falta de una persona que no puedo recordar conscientemente?
Yo la sigo buscando pero no se en donde está... y sé que ella me recuerda, pero tal vez nunca la vuelva a ver... Quizá nuestro amor es de aquellos tantos que terminaron en el cortísimo lapso de lo que dura una vida, y ahora que volvimos a nacer estamos condenados a buscarnos hasta la muerte... la misma que nos separó. Después de todo... nuestro juramento sólo era válido por una vida ¿no? 
19.10.06
Una cosa que quiero decirte
Me quedé con ganas de decirte algo y me malviaja un chingo no poder habertelo dicho en la cara. Yo te pedí una oportunidad para poder decirte esto que tengo dentro de mí, pero tu no quisiste darte un minuto para platicar conmigo y darme chance de expresarme.
Y no, no quería decirte lo mucho que te quise, porque te lo demostré cada minuto que estuvimos juntos. Te lo dije en cada abrazo, en cada beso, en cada caricia. Y por si eso fuera poco te lo dije verbalmente: te quiero. Te quiero demasiado. Soy tu fan.
No, tampoco quería decirte que te amo, porque siempre te dije lo mucho que te amaba; lo mucho que significabas en mi vida y lo que estaba dispuesto a hacer por tí... por nosotros... te amo...
Mucho menos quería decirte lo mucho que te deseaba, porque en cada momento te daba a entender que eras la unica mujer en mi vida. Que no quería ver a nadie más que a tí; que no me interesaba aquella chica que te celaba tanto. Te deseaba cuando estaba contigo, cuando te soñaba, cuando fantaseaba con tu cuerpo desnudo en mi habitación...
Preciosa: no quiero decirte el coraje que me daba verte con otras personas o lo mucho que me entristecía que me ignoraras deliberadamente. Eso te lo dije hasta el cansancio.
Desde luego, saldría innecesario decirte lo mucho que sufrí por tu ausencia, por tu rechazo, por tu helada indiferencia. Realmente no podría decirte eso una vez más porque nunca te oculté nada... nisiquiera mi incomodidad hacia tu forma de ignorarme...
Amor, no quería decirte nada de estas cosas, porque todas te las dije. Te dije que te quería, que te amaba, que te deseaba... Que me entristecía tu indiferencia y que me malviajaba tu desprecio. Tu sabías que yo estaba dispuesto a estar contigo sin importar lo que pasara...
Ahora, solo quisiera que estuvieras aquí para poder decirte una cosa: ¡vete a la verga, pinche pendeja! 
7.10.06
Eres la lágrima que se encadena al grillete del globo ocular. Eres el grito aferrado a lo más profundo de los pulmones. Eres los besos que mueren antes de nacer, asfixiados en el vientre de una lengua que se oculta tras la trinchera dental. Un "te extraño" vestido de "hola" acompañado del abrazo disfrazado de ademán. Una sonrisa ardiente atrapada en el cuerpo de la indiferencia. Eres una quijada apretada. Sollozo que se convierte en saliva forzando su camino a través de la garganta. Eres sangre en los nudillos. El corazón nihilista que se rehúsa a palpitar. Las mariposas consumidas por el ácido gástrico. Una erección reprimida. Canción que no se escucha. Lugar que no se visita. Fecha que no se recuerda. Persona que nunca se amó.
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