En uno de mis viajes por México, llegué a un viejo pueblo que se autoproclamaba "ciudad". Después de encontrar alojamiento y dejar mis maletas, salí un poco para reconocer el territorio. Era un lugar bastante pintoresco con miles de opciones gastronómicas que fluctuaban en todos los precios. Había catedrales y monumentos, historias y gente agradable, cerveza y un extraño licor que era la especialidad de la casa. La música se escuchaba en el ambiente y las luces danzaban de casa a casa alumbrando las calles al caer la noche. Parecía como si los nativos no trabajasen nunca, y quienes lo hacían, disfrutaban trabajando. No recuerdo cuánto tomé y cuánto comí, sólo sé que para cuando me percaté de ello, ya era un nuevo día.
Por la mañana conocí algunos restos arqueológicos de la zona y platiqué con un descendiente de aquellas viejas culturas que habitaban el pueblo. La persona era amena e interesante y, sobre todo, muy respetuosa. Me recomendó que visitara la playa, a lo que no puse ninguna objeción, por lo que me dirigí a la plaza principal para esperar el autobús que me llevaría a dicho destino.
Sentado en una banca a la sombra de un árbol que aparentaba vomitar sus frutos, esperé el autobús "color amarillo" que se dirigía a la pequeña playa que el pueblo compartía con el estado vecino. Allí, mientras esperaba, se sentó a mi lado una chica.
Aparentemente la muchacha que se había sentado junto a mí también se encontraba de viaje y me incomodó un poco el no poder establecer conversación con ella. Era sumamente atractiva, pero de una manera no convencional y tenía un magnetismo casi sofocante. Afortunadamente la espera no fue muy agotadora, pues ella inició la conversación: "¿Qué te ha parecido la ciudad?"
-"Muy bonita" - contesté yo de una manera que a leguas se podía observar como desesperada y patética.
La conversación se volvió protocolaria y poco productiva, hasta que le pregunté de dónde provenía: "Soy de Amaurota" - contestó la chica.
A mí casi se me atora el dulce típico que estaba comiendo. "De... ¿Amaurota? ¿No se supone...? ¿Me estás cotorreando?"
-No, para nada. -Contestó ella.
-¡Pero Amaurota no existe!
-¡Claro que existe! Yo nací allí.
-... bueno, supongamos que te creo... entonces ¿qué haces por aquí? -pregunté, dudando un poco.
-Pues conociendo el resto del país.
-El... ¿resto del país?... ¿cómo?
-Ah, no mames que no sabes.
-Saber ¿qué?
-¡Pues que Amaurota está en México!
-Pero eso implicaría que México es.... -Antes de terminar la frase volteé a mi alrededor y ví tanto colorido, y respiré tantos aromas agradables y escuché tantos sonidos hermosos y me dije a mí mismo: "¿Por qué no?"
Posted at 11:05 am by
pinchebuho
 |  |  |
Diablo October 27, 2004 10:10 PM PDT
han oido hablar del infierno???
|
 |

 |  |  |
Osiris> October 29, 2004 12:12 PM PDT
muy bueno, de fabula, solo que yo sigo sin saber, ¿que o donde es amaurota??.
salutos.
Em2. |
 |

 |  |  |
Buho October 29, 2004 01:22 PM PDT
Amaurota es una de las ciudades principales de Utopía descrita en la obra del mismo nombre de Santo Tomás Moro. |
 |

 |  |  |
punch October 29, 2004 02:14 PM PDT
sensacional, la narrativa estetica es impresionante, me sentí en ese pueblo-ciudad e incluso escuche los pajaros, y todo esto sin necesidad de alucinogenos, genial.
pd: te la tiraste?
saludos! |
 |